Guzmán de Alfarache, publicada a finales del siglo XVI por Mateo Alemán, es una de las obras fundamentales de la novela picaresca española. Narrada en forma autobiográfica, relata la vida errante de Guzmán, un joven de origen humilde que, empujado por la necesidad y el ingenio, recorre distintos ambientes sociales marcados por la miseria, el engaño y la supervivencia.
A lo largo de su itinerario, el protagonista alterna episodios de astucia y caída moral con reflexiones sobre el pecado, la culpa y la redención. La obra combina relato narrativo y discurso moralizante, mostrando un mundo donde las apariencias dominan y la virtud resulta difícil de sostener. Más que la simple historia de un pícaro, la novela ofrece un retrato crítico de la sociedad de su tiempo y una meditación sobre la condición humana, la corrupción y la posibilidad —siempre incierta— de transformación interior.
