En la academia militar Leoncio Prado, en Lima, un grupo de adolescentes se enfrenta a un sistema basado en la disciplina, la jerarquía y la violencia. Entre novatadas, rivalidades y códigos internos, los cadetes aprenden a desenvolverse en un entorno en el que la fuerza y la capacidad de imponerse adquieren una importancia decisiva. La ciudad y los perros utiliza este microcosmos para construir un retrato de la sociedad peruana y examinar cómo las instituciones pueden reproducir relaciones de poder, desigualdades y formas de violencia. La formación de los jóvenes se convierte así en una exploración de la identidad, la masculinidad y el conflicto entre las normas oficiales y los códigos que rigen realmente la convivencia.
La novela destaca también por su estructura y por la complejidad de sus perspectivas narrativas. Vargas Llosa alterna voces, tiempos y puntos de vista para mostrar los acontecimientos desde diferentes posiciones y revelar progresivamente las contradicciones de sus personajes. La academia aparece como una institución cerrada en la que la autoridad, la obediencia y el silencio conviven con la corrupción y la transgresión. Esta combinación de crítica social y experimentación formal convirtió la obra en una pieza fundamental del llamado Boom latinoamericano. La ciudad y los perros fue la primera novela de Vargas Llosa y obtuvo el Premio Biblioteca Breve en 1962 y el Premio de la Crítica Española en 1964, consolidando desde el comienzo una trayectoria literaria marcada por la exploración de las estructuras de poder y de la condición humana.



