Decamerón reúne un centenar de historias narradas por diez jóvenes que abandonan Florencia para refugiarse en una villa de las afueras y escapar de la peste que asola la ciudad. Durante diez jornadas, cada uno de ellos cuenta una historia al día siguiendo los temas y reglas establecidos por quien preside la jornada. Este ingenioso marco narrativo permite a Giovanni Boccaccio construir una obra extraordinariamente variada, en la que las historias se suceden y se relacionan entre sí mientras los propios narradores crean una segunda historia alrededor de los relatos que cuentan.
Aunque Boccaccio recoge motivos procedentes de la tradición popular, el folclore y relatos anteriores, su escritura y la sofisticada arquitectura del Decamerón dejan claro que no se trata de una simple antología. El autor reelabora esos materiales y los convierte en una obra de enorme riqueza literaria, capaz de combinar registros muy diferentes y de retratar una sociedad completa. Comerciantes, nobles, campesinos, clérigos, monjas, artesanos y personajes de toda condición protagonizan historias de amor, engaño, fortuna, inteligencia y deseo.
La peste constituye el sombrío punto de partida de la obra, pero los jóvenes responden a la amenaza de la muerte creando un espacio de convivencia, conversación y entretenimiento. Frente a la enfermedad y el miedo, las historias celebran la capacidad humana para encontrar placer, utilizar la inteligencia y adaptarse a las circunstancias. El amor y el deseo ocupan un lugar destacado, junto con la fortuna, la astucia, la generosidad y la capacidad de los personajes para salir de situaciones difíciles mediante el ingenio.
El humor y la picaresca permiten además a Boccaccio cuestionar las apariencias y las instituciones de su tiempo. Los miembros del clero no quedan al margen de sus burlas, y la hipocresía religiosa, la codicia y la doble moral aparecen retratadas con frecuencia. La obra puede pasar de la comicidad más irreverente a historias de enorme intensidad emocional, mostrando tanto la vitalidad como la crueldad de la sociedad que representa. Entre sus relatos destacan el de Ser Ciappelletto, cuya falsa santidad inaugura las jornadas, y la historia de Griselda, que cierra la colección.
La riqueza de voces, personajes y situaciones convierte al Decamerón en una obra fundamental de la literatura europea y en una influencia decisiva para numerosos escritores posteriores. Bajo su apariencia de colección de cuentos, Boccaccio construye un extraordinario retrato de la condición humana, en el que la tragedia convive con el humor y la muerte con una celebración de la vida, el deseo y la inteligencia.



