Las flores del mal ocupa un lugar decisivo en la transformación de la poesía europea y en el nacimiento de la sensibilidad literaria moderna. Baudelaire reúne en sus poemas una visión compleja y contradictoria de la belleza, el deseo, la ciudad, el pecado y la angustia, buscando convertir incluso aquello que resulta desagradable o moralmente perturbador en materia poética. La tensión entre el ideal y el spleen, entre la aspiración hacia la belleza y la experiencia del tedio, la decadencia y el sufrimiento, atraviesa una obra en la que lo cotidiano puede adquirir una dimensión simbólica y lo oscuro convertirse en fuente de fascinación estética.
Su publicación en 1857 provocó un importante escándalo y dio lugar a un proceso judicial por ofensa a la moral pública, que terminó con la supresión de seis poemas de la edición original. Lejos de limitarse a una provocación, Baudelaire desarrolla una poesía de enorme precisión formal, cargada de símbolos, correspondencias y asociaciones entre sensaciones, que influiría decisivamente en el simbolismo y en buena parte de la poesía posterior. La ciudad moderna, la multitud, la soledad, el erotismo, la muerte y la espiritualidad aparecen transformados mediante una mirada capaz de encontrar belleza en la contradicción. Las flores del mal se convirtió así en una de las obras fundamentales de la poesía moderna y en un punto de inflexión para la concepción contemporánea de la belleza y de la experiencia poética.



